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Lilia Serue
Guilad y el Rebe

¡Qué emoción sentí al leer la noticia! El soldado Guilad Shalit será liberado dentro de poco, en un par de meses.
Estuve en Israel y fui a ver la carpa que los padres de Guilad armaron cerca de la puerta de la residencia del primer ministro Netanyahu.
Cuando me acerqué vi a su padre leyendo; ese día era el ayuno de Tishá beAv. Lo saludé y me presenté. Le pedí permiso para sacar fotos, y como no sé hablar hebreo, pudimos hacernos entender gracias a mi amiga y mi cuñada.
En inglés le dijimos que veníamos de Argentina; sacó una tarjeta de su bolsillo que tenía la foto del Rebe, y me pidió que la trajera, como una petición más por la libertad de Guilad.
Le deseamos suerte, y shalom, y nos fuimos del lugar con una emoción y una sensación muy fuertes.
Estábamos en Jerusalem en un día de ayuno, y nos tocó vivenciar ese momento con el padre de Guilad, y lo que más deseábamos es que esos padres recuperaran a su hijo.
Esta noticia la esperaba todo Israel, I”H (con la ayuda de Di-s) sea así y se cumpla lo pactado, y sea para bien de todos, aunque va a ser un esfuerzo muy grande.
Shalom
Lilia Serue
(Este testimonio lo escribí antes de que Guilad quedara libre…. Ahora, ya está libre!!!!!) |
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Visita en octubre al hogar Ledor Vador
Celia Groisman
Vivimos en la era de la información y vivimos seducidos por la ambición de poseerla.
En especial nos preocupa estar al día en todos aquellos aspectos que prometen aumentar nuestra sensación de bienestar y, a tal fin, leemos con avidez lo que los expertos aconsejan en materia de relaciones familiares y sociales.
Pero ese “manual de recomendaciones para sentirnos cada día mejor” menciona muy esporádicamente o simplemente ignora, a mi modo de ver, un aspecto esencial que hace a la relación con los demás y también con uno mismo: la capacidad del altruismo. Precisamente, quiero referirme aquí a la sensación altamente positiva que produce en nosotros la virtud del altruismo, y que podemos resumir en pocas palabras: dar al otro es esencialmente darnos a nosotros mismos. Es decir, lo que damos al otro vuelve multiplicado exponencialmente a nosotros produciendo una intensa sensación de bienestar emocional que todos deseamos experimentar. Cuando hablamos de dar algo de nosotros al otro, hablamos en el sentido más amplio del término, es decir, no sólo materialmente sino también en términos de nuestro tiempo y nuestra dedicación, lo cual se halla enraizado en la más alta tradición judía de ayudar a mejorar la vida del que lo necesita.
Todo lo expresado hasta aquí se relaciona con una vivencia personal que tuve la semana anterior en la salida que la señora Lea Sigal organizó al hogar de ancianos Le Dor Vador.
Llevé mi pequeño teclado y junto con otra señora voluntaria de Beit Jana, la señora Shoshana, que llevó panderetas, alegramos con nuestra música la merienda de los adultos mayores en uno de los pisos del establecimiento.
Dicen que la alegría es contagiosa y pudimos comprobarlo aún en los rostros de aquellas personas cuya mente parecía estar fuera de contacto con la realidad. Incluso en ellas pude observar un esbozo de sonrisa.
Llegué a mi casa cansada pero muy contenta. Llegó la noche y todavía resonaban en mis oídos los “bravo”, las palabras de agradecimiento y los pedidos de que repitiéramos el “concierto”.
Sentí una enorme sensación de bienestar. Una prueba más del poder del altruismo. |
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Nancy Eddy
Gimnasio Turno Tarde. Profesora Tamara Krupnik
El año pasado mi hija Miriam quiso participar del taller de pintura de Beit Jana. Cuando la acompañé, me encontré con un lugar hermoso, acogedor y contenedor. Vi que tenían un gimnasio, y pregunté si podía inscribirme sin ser religiosa. Me recibieron con los brazos abiertos, y desde el lunes 5 de mayo del año 2009 he venido de lunes a jueves al gimnasio sin faltar.
Antes pesaba 165 kilos, y cuando llegué a Beit Jana estaba pesando 132.
En el gimnasio de Beit Jana me encontré con una profesora divina que me salvó la vida, Tamara Krupnik. Ella supo sacar una parte de mí que no conocía. Nunca había hecho actividad física y de a poco me fui soltando. Comencé con las máquinas, luego con ejercicios simples en la escalera, y sosteniéndome de la columna.
A mitad de año me animé a quedarme a una clase de aeróbica y localizada. Con la práctica fui agilizando mis movimientos. Hasta logré sentarme en el suelo y hacer abdominales.
Actualmente voy a la par de mis compañeras más jóvenes en las coreografías.
Desde que voy al gimnasio logré bajar más kilos de a poco, hasta llegar a pesar 107 hoy en día. Es decir, bajé 25 kilos más incorporando la actividad física en mi vida cotidiana.
Antes tomaba antiinflamatorios diariamente a causa del dolor que tenía por la artrosis. Ahora me siento saludable y sin ninguna dolencia.
A fin del año pasado Tamara nos propuso participar de la muestra anual. Por diversión, acepté junto a otras 4 compañeras. Fue una experiencia muy enriquecedora y placentera poder presentar lo que logramos durante el año.
Continúo viniendo con mucho entusiasmo de lunes a jueves, y agradezco la posibilidad de pertenecer a una institución que tanto hace por la mujer judía. |
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Dra. Beatriz (Betty) Literat Katz
Taller de Pintura: Arte Judío. Profesora Judith Cukierman
Comencé el taller de Arte Judío con la profesora Judith Cukierman sin haber jamás tocado un pincel. Mi estilo intelectual y mi actividad profesional, pasan por la expresión a través de la palabra, escrita ú oral, motivo por el cual intentar el camino de la expresión a través de la imagen artística me parecía un desafío muy interesante.
El trabajo que realicé durante estos meses ha sido mucho más abarcativo de lo que imaginaba en un principio.
El grupo de mujeres que integramos el taller de Arte Judío, hemos realizado un verdadero Hakhel en cada clase, a través de la relación personal, respetuosa y muy cariñosa que fuimos desarrollando todas las integrantes del mismo; a través de los temas que Judith nos plantea en sus lecturas, que relacionan Torá y arte y, que se analizan mientras pintamos o confeccionamos los trabajos de collage.
Puedo decir, sin temor a equivocarme, que en cada clase, ejercitamos y desarrollamos no solo nuestras potencialidades artísticas, sino fundamentalmente, nuestras midot, (atributos emocionales) el Ahavat Israel (amor al prójimo) y, que cada una de nosotras se encuentra perfeccionando su camino personal de acercamiento con Hashem a través de esta, para mí nueva, herramienta.
Me siento muy contenta de haber compartido esta experiencia durante el año con mis compañeras de taller, a las cuales no conocía y que ahora considero como hermanas, en este camino de perfeccionamiento espiritual a través del arte.
Como decía el Baal Shem Tov "de cada pequeña piedra que se te cruce en el camino debes extraer un aprendizaje".
Creo poder expresar el pensamiento de todas al decir que, "con cada pincelada, trazo o plegado que realizamos, cada una aprende...a conocerse mejor, a conocer al otro y a entender la vida desde distintos ángulos".
Gracias, Judith, por darnos tu enseñanza con amor y por permitirnos compartir tres horas semanales de puro placer espiritual. |
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Claudia Rapaporte
Taller de Arte y Deco. Profesora Laura Amar
Cuando me dijeron que en Beit Jana empezaba un curso de decoración, pensé enseguida en el marco del espejo de mi habitación, que había comenzado a trabajar hacía 5 meses y estaba ahí, abandonado, mirándome, esperando su turno, y me dije: -Hashem me quiere, escuchó mis ruegos!!!!
Lo que nunca hubiera imaginado es que no sólo encontré ahí un espacio para hacer mis objetos abandonados, sino que cada telita, cada recuerdo, cada espacio vacío se convirtió en una oportunidad, y allí estaba Laura Amar, una farolera con su luz y fuego interior, lista para encender la mecha que cada una traia, lista para ayudarnos a desarrollar nuestra creatividad, pero sobre todo creando un clima de hermandad, compañerismo y camaradería. Los lunes y martes no faltan las delicias que sobraron de shabat que cada una comparte, el cafecito, el mate y el té de menta, no falta una palabra amiga a quien se siente mal o triste. No somos personas que concurrimos allí, somos amigas, amigas del alma que nos encontramos en un espacio nuestro.
El único limite es nuestra imaginación. Laura nos guía por el camino que cada una elige, por la puerta que cada una abre. Por 2 horas podemos olvidarnos de nuestras obligaciones para permitirnos tener un encuentro con nosotras mismas.
En la Torá dice que cada uno es una letra; yo creo que con la gente que uno tiene afinidad o se siente conectado sin ninguna razón ya que se conocen de poco tiempo, es porque en realidad forman parte de la misma palabra. Así que puedo asegurarles que en el tercer piso de Ecuador 780 se formó una palabra que brilla y nos hace brillar, SIMJA (alegría)
Gracias Lau por ayudarnos a encontrar el camino que nos conduce de vuelta a nosotras mismas a través de hacer de objetos inertes o espacios sin dueño, algo especial, con significado, con buen gusto y con nuestro sello personal. |
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